Cinco de los pueblos más antiguos de España

El territorio español cuenta con encantadores pueblos, perfectos para descubrir a pie en una escapada de fin de semana, que atesoran siglos de historia y un rico patrimonio que así lo demuestra. Desde Brañosera, cuya carta pueblo que regula la convivencia data del año 824, hasta Calatañazor, lugar donde, según cuenta la leyenda, Almanzor perdió el tambor y la batalla, estas son algunas de las villas más antiguas de España.

Brañosera, Palencia

Situado en pleno Parque Natural de la Montaña Palentina, a 1.200 metros de altitud y rodeado de un magnífico bosque, está Brañosera, el pueblo más antiguo de España. Así ha sido reconocido por el Congreso por ser el primer tipo de organización de pobladores que obtuvo la concesión de una gestión propia, es decir, el primer ayuntamiento del territorio español, el cual está abierto a los visitantes.

Su carta puebla, concedida por el conde Munio Núñez bajo el reinado de Alfonso II de Asturias, data del año 824.

Este destino, que cuenta con poco más de 240 habitantes, conserva un buen puñado de casas tradicionales construidas en piedra y madera de roble y en sus calles se pueden observar restos medievales, así como construcciones de estilo románico, como la iglesia de Santa Eulalia, con su majestuosa espadaña y portada, y los restos de lo que fue la ermita de San Miguel, original parroquia Brannia Osaria, situados en el cementerio, y que data del año 1118 según atestigua la placa de consagración que aún se conserva.

Desde aquí se pueden realizar diferentes rutas senderistas, como la que recorre el Bosque de la Pedrosa o la que lleva al Pozo Merino. Además, es considerada la puerta al Pico Valdecebollas y forma parte de la Ruta del Besaya, uno de los recorridos que se integran dentro de los Caminos de Santiago de España.

Besalú, Gerona

Esta villa está situada en un cruce de caminos al este de la Garrotxa, a unos 35 kilómetros de Girona. Bisuldunum, su nombre original, era una fortaleza entre los ríos Fluvià y el Capellades, Su origen fue el castillo de Besalú, que se encuentra documentado en el siglo X, aunque según los descubrimientos arqueológicos, que incluyen cerámicas antiguas, ya estaba poblado antes de esto.

Este pueblo cuenta con uno de los conjuntos histórico-artístico mejor conservados de Cataluña. Su construcción más importante es su puente medieval de casi 150 metros de longitud que data del siglo XII, aunque a lo largo del tiempo se ha sometido a numerosas restauraciones, y que destaca por su torre fortificada de planta hexagonal y sus siete arcos de medio punto. Otro de sus puntos de interés es su barrio judío, donde se sitúa el Miqvé, antiguos baños que los judíos utilizaban para la purificación del cuerpo ubicado una casa de piedra con bóveda de cañón, típicamente románica, que data del siglo XII y que fue descubierto de casualidad, en 1954, por un vecino que iba a perforar un pozo. Su plaza mayor porticada, las iglesias de Sant Vicenç y Santa María, situada en el recinto de lo que había sido el castillo, la iglesia románica de Sant Pere, lo único que se conserva del antiguo monasterio, y la casa Cornellà, considerada la edificación de arquitectura románica civil mejor conservada de Cataluña, completan la ruta.

Su belleza no solo ha cautivado a los visitantes, sino también a diferentes producciones audiovisuales. En sus calles se han rodado escenas de la película El Perfume, la serie de HBO Westworld y la exitosa Juego de Tronos.

Sepúlveda, Segovia

Sepúlveda, que forma parte del círculo de los Pueblos más bonitos de España y fue declarada conjunto histórico-artístico en 1951, es otra de las villas más antiguas. Lo más probable es que los primeros pobladores de este pueblo segoviano, rodeado por los ríos Duratón y Caslilla, fueran los vacceos y arévacos en la Edad de Hierro.

Recorrer sus calles permite adentrarse en su historia. Toda ruta debe comenzar en su plaza Mayor, rectangular y parcialmente porticada, que se encuentra fuera de lo que era el recinto amurallado, del que apenas quedan algunos restos. Aquí se puede ver el edificio del reloj, donde están esculpidas las siete llaves de la villa y los restos de lo que fue su castillo, una edificación producto de tres épocas muy distintas, en la que destacan sus tres torreones de piedra pertenecientes a la muralla árabe del siglo X, un edificio del siglo XVI con balconada y una fachada barroca, del siglo XVIII, situada en el torreón central y formada por dos campanas, una de las cuales toca cada día el tradicional ‘Toque de queda’. De las siete puertas con las que contaba su muralla se conservan algunas como la del Azogue, la del Río y la de la Fuerza, de la que parte una calzada romana que desemboca en el puente de Picazos.

La iglesia de estilo románico de El Salvador, la de los Santos Justo y Pastor, sede actual del museo de los Fueros, la de San Bartolomé, la de Nuestra Señora de la Virgen de la Peña y la de Santiago, que acoge en su interior el Centro de interpretación de las Hoces del Río Duratón, completan la lista de imprescindibles de este destino.

Buitrago del Lozoya, Madrid

Los orígenes de Buitrago no están del todo claros. Las referencias históricas más antiguas de esta villa datan del siglo I a.C. (sería la Litabrum conquistada por Cayo Flaminio, según Tito Livio, uno de los grandes historiadores de la Roma Antigua), pero no hay vestigios materiales que lo avalen. Es en 1085 cuando esta villa aparece citada por primera vez en el Fuero de Sepúlveda, pocos años antes de la toma de Toledo por Alfonso VI.

Declarado Bien de Interés Cultural y conjunto histórico-artístico, este rincón madrileño, ubicado sobre un promontorio que forma una curva en herradura sobre el río Lozoya, entre los embalses de Riosequillo y Puentes Viejas, cuenta con un casco histórico rodeado por una espectacular muralla de origen árabe.

Entre sus puntos básicos para una visita están la iglesia de Santa María del Castillo, levantada durante los siglos XIV-XV y de estilo gótico cuya construcción fue impulsada por el Marqués de Santillana, el castillo o alcázar –erigido por orden de la familia Mendoza–, una construcción de herencia mudéjar de planta cuadrada que cuenta con siete torres, la Torre del reloj, una de las entradas medievales de la villa construida en el siglo XIV, el Museo Picasso, el puente viejo o del Arrabal, construido con piedra de granito en la Edad Media, y el mirador natural de Buitrago, ubicado en el monte frente al castillo.

Imagen del pueblo de Buitrago de Lozoya
Imagen del pueblo de Buitrago de Lozoya – © Ayuntamiento Buitrago de Lozoya

Calatañazor, Soria

Según cuenta la leyenda, Calatañazor, ubicado sobre un cerro al pie del río Milanos en la provincia de Soria, es la villa donde el temido Almanzor perdió la guerra en el año 1002. Aunque su historia se remonta tiempo atrás, ya que en los alrededores se localizan los restos de la ciudad arévaca Voluce, asentamiento celtíbero cargado de historia.

Este pueblo, declarado conjunto histórico-artístico, está rodeado de dos murallas que se conservan casi intactas. Al lado sur, en lo alto de un peñasco, está su castillo, una construcción de los siglos XIV y XV que conserva parte de la torre del homenaje y un ventanal gótico. Debajo de este hay una necrópolis medieval excavada en roca correspondiente al siglo X. La iglesia de Nuestra Señora del Castillo, una mezcla de estilo gótico y románico, la ermita románica de la Soledad, que, aunque ha sido en gran parte restaurada, conserva importantes detalles de su primera construcción románica –como el ábside la puerta norte–, las ruinas de San Juan Bautista y el Rollo bajomedieval del siglo XV, una estructura utilizada como lugar de ajusticiamiento situada en la plaza Mayor son sus imprescindibles.

Saliendo de la villa, dirección Muriel de la Fuente, está el Sabinar de Calatañazor, un bosque de unas veinte hectáreas con ejemplares milenarios de sabinas que alcanzan una considerable altura.

Fuente: Cinco de los pueblos más antiguos de España (abc.es)

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