La proeza de un pueblo con un único habitante para conservar su templo

Si existe una obra cumbre del gótico en España es, sin dudarlo, la catedral de Burgos, inmersa en la celebración de su octavo centenario. Pero no muy lejos de esta joya arquitectónica, a 40 kilómetros de la ciudad, entre los pequeños ríos Odra y Brullés, en pleno páramo burgalés, se erige sin complejos el templo que se considera el germen del estilo gótico en la provincia, y por extensión, en el reino de Castilla, levantado allá por la segunda mitad del siglo XIII. Se trata de la iglesia de Santiago de Apóstol de Villamorón, uno de tantos municipios que adolecen del mal de la despoblación y cuyo valor, además de considerarse el ‘introductor’ del estilo que se impuso en Europa occidental en la tardía Edad Media, se debe a que sirvió de prototipo a las llamadas iglesias ‘fernandinas’ andaluzas levantadas durante la Reconquista.

Su aparente consistencia exterior, resultado de las labores de restauración llevadas a cabo por la Junta de Castilla y León en 2009, contrasta con un interior que amenaza ruina, pasto de las grietas y de las humedades como consecuencia de décadas de abandono -al margen de pequeños parcheados y remiendos- desde que cayó en desuso -litúrgico- a finales de la década de los 70. Fue entonces cuando la última familia que habitaba de continuo en Villamorón se trasladó a vivir a Burgos.

Interior de la iglesia de Villamorón (Burgos)
Interior de la iglesia de Villamorón (Burgos) – Ricardo Órdoñez

La historia de este pequeño municipio dependiente de Villegas es la de otros tantos pueblos de la España vacía. Hoy, su único habitante censado es José María Bustillo, que vive a caballo entre el enclave que le vio nacer y Barcelona hasta que su pronta jubilación le permita volver a su tierra. Es uno de los que ha seguido, con empeño y los dedos cruzados, la campaña emprendida por la asociación Amigos de Villamorón, agrupación a la que pertenece y que ha sido responsable de la proeza de conseguir en tiempo récord a través de una campaña de micromecenazgo la suma suficiente (30.650 euros) para que con otro ‘empujón’ de la Administración regional se pueda recuperar el interior de este templo, cuyas grandes bóvedas de crucería y restos de la sobria decoración románica que pudo tener dan fe de aquella época que anticipaba el esplendor del gótico.

«Los primeros sorprendidos de la acogida hemos sido nosotros», confiesa el aludido. Vivió el esplendor del municipio antes de trasladarse junto a sus padres a la capital catalana, «cuando los animales trillaban y vivían unas 20 ó 30 familias». Hoy se empeña en que el inmueble de sus antepasados, uno de los pocos que quedan levantados en este bello entorno que limita al sur con el Camino de Santiago, al este con el geoparque de Las Loras y al oeste con el Canal de Castilla, se mantenga en pie, y por ello confiesa que le hace especial ilusión que se pueda acondicionar el templo para darle una segunda vida.

Al frente de la asociación Amigos de Villamorón, nacida en 2003 y con más de un centenar de miembros, se encuentra Pedro Moreno, un profesor jubilado que vive en el vecino Villegas. Explica que fueron los positivos resultados de otros proyectos de micromecenazgo lanzados en la provincia con ayuda de Hispania Nostra, asociación sin ánimo de lucro surgida para la defensa y promoción del patrimonio, lo que les animó a emprender la campaña, que concluyó a finales de 2021 con la adhesión de casi medio millar de personas «de todas las partes del mundo» y el mencionado montante, casi el doble del objetivo cifrado como mínimo (15.000 euros).

Próxima reunión

Conseguidos los fondos, el siguiente paso, previsto para los próximos días, es una reunión con los responsables de patrimonio de la Junta para llevar a cabo los objetivos por los que emprendieron el ‘crowdfunding’. ¿Lo que más urge? «Restaurar el coro y los paramentos verticales». Moreno confía en conseguir de las administraciones -a la Junta podría sumarse la Diputación y el Arzobispado- ese empujón definitivo, «porque ahora se valora mucho la colaboración público-privada en el mantenimiento del patrimonio».

Interior de la iglesia de Villamorón
Interior de la iglesia de Villamorón – Ricardo Órdonez

A largo plazo, les gustaría que debido a que el templo está cerrado al culto -sus elementos decorativos de interés se trasladaron en los 70 al Museo del Retablo de Burgos para evitar el pillaje de la época y sólo ofrece una liturgia el día de Santiago Apóstol, el 25 de julio-, se diese al inmueble un uso turístico y cultural, convirtiéndose en sede de «conciertos, visitas guiadas, presentaciones, etc». El presidente de la asociación cree que la iniciativa, junto al «entorno de indudable atractivo» en el que se asienta, podría ayudar a atraer turistas -y a algún vecino- al desangelado enclave. Considera este habitante de la ‘España vaciada’ que el patrimonio «puede y debe jugar un papel importante» en revertir la sangría poblacional que sufre Castilla y León. No lo es todo, puntualiza Bustillo: «Es necesario tener buenas comunicaciones. Con la pandemia se ha visto que hay muchas profesiones en las que se puede trabajar a distancia y lo único que hace falta es una buena conexión. Si a ello le añades una vida más fácil y barata, un entorno así debería resultar atractivo». Mientras, la denominada ‘catedral del páramo’ -por la llanura cerealística en que se enclava- espera paciente su rehabilitación para convertirla en aquella joya arquitectónica que enorgulleció a toda la comarca.

Fuente: ABC.es

Compartir artículo.
Subir