Un pueblo de Cuenca ofrece su bar gratis a quien quiera gestionarlo

Villalgordo del Marquesado es un pequeño pueblo de Cuenca, de 82 habitantes, que hace tiempo se quedó sin bar. La pareja que lo llevaba «se cansó» y el bar cerró. Así explica su alcalde, Natalio Valencia, la actual situación que ha llevado a su ayuntamiento a ofrecer gratis el establecimiento a quien quiera gestionarlo. Tan sólo tendría que pagar el recibo de electricidad y darse de alta como trabajador autónomo. Y no sólo esto: si fuese otra pareja la que se encargara del negocio, uno de los podría ser contratado por el ayuntamiento a media jornada para tareas como limpieza o mantenimiento del pueblo. Además, el ayuntamiento le proporcionará una vivienda y correrá con los eventuales gastos de averías que pueda sufrir el bar.

«El bar es el lugar donde nos reunimos todos, también la gente que viene los fines de semana, los puentes y en verano», afirma el alcalde de este pueblo de la «España Vaciada» que, según el Mapa de la Despoblación elaborado por la Junta de Castilla-La Mancha, se encuentra en «riesgo de despoblación». Sus mejores tiempos en cuanto a demografía los vivió en 1991 cuando llegó a alcanzar un censo de 187 vecinos.

Sólo una niña

Ahora todo ha cambiado y la mayoría de sus vecinos tiene más de 80 años. Los niños tampoco abundan en este pueblo que vive de la agricultura. Es más, sólo hay una niña, que acude entre semana al colegio de Belmonte (Cuenca), a 25 kilómetros de Villalgordo del Marquesado, gracias a un autobús escolar que la recoge.

Quienes estén interesados en mudarse a este pueblo de La Mancha conquense para convertirse en hosteleros sólo tienen que ponerse en contacto con el ayuntamiento. Su alcalde se encarga de «vender» las bondades del pueblo: «Es muy tranquilo y aquí es menos costoso vivir que en la ciudad». Además, aunque el pueblo no tiene tiendas -los vecinos se abastecen gracias a la venta ambulante- pronto contará con fibra óptica.

«Ahora mismo internet va muy mal, no hay cobertura, pero para el verano ya tendremos fibra óptica y esto puede atraer a gente para venir aquí a vivir y a trabajar», adelanta el alcalde de este pueblo que tuvo gran importancia en la Hispania Romana pues de sus «Minas de Espejillo» -son visitables- se extraía el «lapis specularis», un tipo de yeso selenita que los romanos utilizaban como cristal para ventanas por sus cualidades traslúcidas.

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