El pueblo catalán escondido entre bosques y cascadas.

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Cercano a varias estaciones de esquí, Castellar de n’Hug ha sido reconstruido manteniendo lo pintoresco de un pueblo de alta montaña habitado históricamente por ganaderos y contrabandistas. Fue un bastión carlista en el siglo XIX y pionero del cemento catalán a comienzos del XX. En un entorno natural de ensueño, este encantador rincón de Cataluña descansa pacíficamente en la zona norte de cataluña.

De hecho, Castellar de n’Hug se encuentra en lo importante Parque Natural de Cadí – Moixerópudiéndose realizar numerosas actividades de turismo activo todo el año. Una opción de excursión día es atraviesa los montes por la bella carretera que conduce a las poblaciones medievales de Puigcerdá y Llivia.

Un poco de historia de Castellar de n’Hug

Para conocer de una manera más completa Castellar de n’Hug, es conveniente leer antes su historia. Se trata de una localidad de alta montaña. Por lo tanto, ella desde se controla el paso desde el Berguedá hasta la Cerdaña (y Francia). Estuvo habitada por ganaderos y era frecuentada en los meses libres de nieves por los arrieros que trabajaban con Francia.

Hacia el año 835, esta localidad es conquistada por el conde Sunifredo I de Cerdanya. Se convirtió en una atalaya defensiva del condado. frente a los musulmanes. En el año 961 ya estaba edificada la iglesia de Sant Vicenç de Rus, que dependía del monasterio de San Lorenzo de Bagá. De la misma época está documentada la existencia de la iglesia de Santa María, pero esta dependía del obispo de Urgell.

En 1229 la iglesia de Santa María dependía del célebre conde Hug de Mataplana, el legendario conde Arnau, de Sant Joan de las Abadesses, figura a la que se asocia históricamente y que daría nombre al lugar. En ese periodo se le concede una carta puebla para atraer pobladores al lugar y ya se integra en la comarca del Berguedà.

Ayuntamiento de Castellar de n'Hug
Ayuntamiento de Castellar de n’Hug. | Shutterstock

Un terremoto causó graves daños en los edificios del pueblo en 1428, especialmente en sus iglesias. A partir de 1659, el Tratado de los Pirineos confirmó las pérdidas territoriales habitadas por la guerra con Francia. Castellar de n’Hug se convirtió en un importante centro de contrabandoque complementaba su tradicional actividad ganadería.

Durante el Trienio Liberal, en marzo de 1822, el industrial chocolatero Manuel Montaner, natural de Bergadecidió pronunciarse en defensa de Fernando VII en Castellar de n’Hug por ser éste un lugar con numerosos simpatizantes absolutistas y de difícil acceso para las tropas gubernamentales.

Sería luego un núcleo de los carlistas durante las siguientes guerras dinásticas. Desde Castellar, en 1873 el príncipe Don Alfonso Carlos de Borbón (hermano del pretendiente Carlos VII) planeó su ataque contra la plaza fuerte de Puigcerdàretirándose allí después.

En 1901 el conde Eusebi Güell, mecenas de Gaudí y promotor del parque que lleva su nombre en Barcelonalideró el grupo de empresarios que fundaron la Fábrica de Cementos Asland. Contaba con una tecnología pionera en Cataluña y una estructura arquitectónica revolucionaria. Aprovechaba la pendiente de la montaña en trece escalones.

La instalación fabril provocó un notable incremento demográfico y una gran prosperidad en la comarca, manteniéndose en funcionamiento hasta 1975. En la actualidad, dadas sus condiciones geográficas y su buen estado de conservación, es un importante centro turístico de la montaña barcelonesa.

Qué ver en Castellar de n’Hug: belleza medieval en las alturas

Una calle en Castellar de n'Hug
Una calle en Castellar de n’Hug. | Shutterstock

Se trata de un pueblo medieval cuyas viviendas han sido reformadas en las últimas décadas. Muchas de ellas como segundas residencias, respetando el estilo tradicional. Su posición en la ladera de un monte Ofrece unas bellas vistas sobre los contornos.

Templos, torres y leyendas

La visita a Castellar de n’Hug puede iniciarse ante la Iglesia de Santa María (art. XI). Todavía conserva parte de su aspecto románico y está documentada desde al menos el siglo X. En 1229 se levanta en su interior una capilla dedicada a San Miguel. El edificio posee una sola nave, sometida a reformas posteriores que le otorgaron un carácter clasicista. Sorprende por sus escasas transformaciones la torre-campanario, de planta cuadrada.

Otra iglesia de gran importancia incluida en este término municipal es la de Sant Vicenç de Rus (s. XII, interesante que ver en Castellar de N´Hug). Su fecha de consagración es el año 1106, aunque está documentada ya en 961. La construcción mantiene su nave original.. A ella se añadieron las capillas de La Magdalena y San Miguel en pleno siglo XIV. En 1428 hubo tumbas destruidas por un seísmo.

Otros cambios tuvieron lugar en los siglos XVIII y XIX. A los pies se aloja el cuerpo de campanas en una sencilla espadaña. Una de las principales aportaciones de este templo son sus pinturas murales. Sin embargo, las del período plenomedieval (románico) son en la actualidad una reproducción, encontrándose las originales en el Museo Diocesano y Comarcal de Solsona. Además, en los muros de la iglesia se mantienen en el lugar otras decoraciones pictóricas pertenecientes al gótico. Están relacionados con la leyenda de la Magdalena (c. 1300).

Por otra parte, una primitiva Virgen esculpida en el siglo XIIque se veneró durante siglos en este templo, se encuentra ahora en el Museo Episcopal de Vic. Y en Cornudell se encuentra la iglesia románica de Sant Joan (s. XI), un pequeño templo de una nave que conserva también su aspecto primitivo a pesar de las inevitables reformas.

Más visitas obligatorias en Castellar de n’Hug

Castellar de n'Hug
Castellar de n’Hug. | Shutterstock

Otro de los principales atractivos de Castellar de n’Hug está en el Clot del Moro y es el Museo del Cemento Asland. Depende del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña. Aquí se explica la historia de la primera fábrica catalana que elaboró ​​cemento Portland. Se trató de una iniciativa del Conde Güell a finales del siglo XIX y hace años que está inactiva.

La visita a las instalaciones versa sobre el proceso productivo y se completa con la opción de tomar el Tren del Cemento. Éste una la propia factoría con la localidad de Guardiola de Berguedà a través de tres kilómetros y medio de vías. De la misma manera, en la plaza del Castell se dedica un espacio museístico de carácter etnográfico. Está centrado únicamente en el oficio del pastor, tan importante en esta comarca de montaña.

El entorno del pueblo, en parte incluido en el Parque Natural del Cadí-Moixeró, ofrece infinidad de propuestas relacionadas con la naturaleza. Entre ellas es muy recomendable acercarse al paraje donde nace el río Llobregat. Además, en este tramo inicial se forma una espectacular cascada. Están muy próximas las estaciones invernales de Coll de Pall, La Molina y Massella.

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Autor: Redacción EF
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